
El isologo que armé para la VI edición, Uruguay 2024
Un pedido en el medio de otra cosa
En abril de 2024 estaba arrancando el desarrollo del sitio web del VI Encuentro de INCUBADORAS.LAT, la edición de Uruguay. Sergio Delgado, Director Ejecutivo de Fundación da Vinci, me pidió si podía hacer también el isologo del encuentro. Lo pidió antes de que empezáramos con el sitio: primero la cara, después la web.
Todo pasó siempre por Sergio y por la Fundación. Yo estaba ahí como Head de IT, no como diseñador de la casa, y te diría que terminé demasiado involucrado en la parte gráfica simplemente porque no había nadie más encargado de eso. Cuando el equipo es chico, los pedidos caen donde caen: en el que sabe abrir las herramientas.
Vale aclarar cómo fue el pedido, porque explica bastante del resultado. No hubo brief extenso, ni agencia, ni director de arte mirándome por encima del hombro. Hubo libertad creativa total, con un requisito que nunca se dijo en voz alta y que igual estaba claro: tenía que leerse como lo que era, un encuentro de incubadoras de América Latina y el Caribe que ese año se hacía en Uruguay.
El Sol de Mayo
Podía haber puesto un hexágono, una flecha ascendente o cualquiera de esas abstracciones que usan las incubadoras de medio mundo. Preferí el Sol de Mayo, el que está en las banderas de Argentina y de Uruguay. Es un símbolo con doscientos años de historia encima, ya compartido por dos países, y se lee sin que nadie tenga que explicarlo. Para un encuentro regional me pareció la pieza obvia. Y cuando algo parece obvio, casi siempre es porque está bien elegido.
Al sol le puse cara: ojos, nariz y boca bien definidos, con los rayos alternados entre rectos y ondulados. Es el sol de la bandera, no una versión decorativa.
Tres días de Illustrator
El diseño me llevó tres días entre ideas y ajustes, todo en Illustrator. Sobre el fondo azul, el sol queda recortado a media figura: su mitad derecha pasa por detrás del bloque de texto y desaparece ahí. El nombre del encuentro está quebrado en cuatro líneas, INCU / BADO / RAS / LAT, alineadas a la derecha, y abajo, separado y en un peso mucho más liviano, el país: URUGUAY.
Con Sergio hubo un par de idas y vueltas mínimas. La versión que quedó es esencialmente la primera, con unos pocos ajustes. Esa es la parte que más me gusta recordar, porque cuando la primera versión aguanta el ida y vuelta sin romperse, es porque la idea de arranque estaba sólida, no porque haya tenido suerte.

La identidad anterior del encuentro, la que estaba en el sitio entre 2017 y 2019
Lo que pasó después
El VI Encuentro se hizo del 27 al 29 de noviembre de 2024, entre Montevideo y Colonia del Sacramento, organizado por Fundación da Vinci. El isologo se usó en la web, en los materiales y en la comunicación del evento.
Y después pasó algo que no esperaba: el logo siguió andando. Se lo siguió usando en las ediciones siguientes, Argentina incluida. Fui viendo todo eso de a poco, por LinkedIn, en publicaciones de la red de incubadoras. Cada vez que aparecía, pensaba lo mismo: mirá vos, la pieza funcionó.
No me pareció mal. Al contrario. Que un logo se sostenga más allá de la edición para la que fue hecho es lo mejor que te puede pasar con un logo. Pero también es cierto que me hubiera gustado ver mi nombre escrito en algún lado. Un crédito, una línea, un “diseño de” en el pie de la web o de los materiales. Es lo que corresponde cuando una pieza se usa durante años. Hace unos días se lo planteé a Sergio, que es amigo además de colega, y me dijo que sí al toque. Así que el registro empieza por acá.
Por qué lo cuento
Podría haber dejado esta historia en una línea de mi portfolio y listo. La cuento porque creo que hay algo para aprender, y no es una queja.
Lo primero: en un proyecto chico, el que sabe hacer algo lo termina haciendo, aunque no sea su rol. Eso tiene un lado lindo, porque te saca de tu caja, y un lado peligroso, porque el trabajo fuera de rol es el que primero se pierde de vista. Se entrega, se agradece, se usa, y nadie queda anotado como autor.
Lo segundo: el crédito no llega solo. Yo nunca lo pedí en 2024, y no por modestia, simplemente no se me ocurrió. Estaba enfocado en que el sitio saliera, en que el encuentro anduviera, en la próxima cosa. Dos años después estoy escribiendo un post para dejar asentado algo que debería haber estado en un pie de página desde el primer día.
Y lo tercero, que va más allá de este logo: en una época en la que cualquiera genera una imagen en treinta segundos y nadie firma nada, saber quién hizo una pieza sigue teniendo valor. El diseño es oficio, son decisiones, son tres días pensando y ajustando. Que ese trabajo quede con nombre me parece un piso mínimo, no un premio.
Así que si estás en esa situación, en la que le diste una mano a alguien, la pieza se usó, creció y se fue para otros lados, pedí el crédito. No hace falta hacer un drama ni reclamar nada. Alcanza con decir que la hiciste y que te gustaría que figure, que es exactamente lo que hice yo.
Saludos sin apuro. Gustavo.